Red Urbana

ALBERTO FERNÁNDEZ GANA CON 47%, MACRI 32% Y LAVAGNA 8%

12/08/2019 hs

Sin conocer los datos oficiales, pasadas las 22 el presidente Mauricio Macri admitió la derrota electoral en las PASO.
Cuando todavía se esperan los resultados oficiales de la votación, el mandatario dijo que Juntos por el Cambio “tuvo una mala elección”.
En tanto en el búnker del Frente de Todos crece la euforia por una victoria de Alberto Fernández en el primer turno, que lo proyecte a ganar en primera vuelta.

Desde las 21 se debían conocer los primeros datos oficiales: todos los cómputos se podrán seguir minuto a minuto en la portada principal de Ámbito.
Por una orden de la jueza electoral María Romilda Servini los primeros resultados se conocerán una vez que se haya contabilizado el 10% de los votos de la provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. En el Gobierno estimaron que ese porcentaje se lograría a las 21.30, pero eso no ocurrió.

La hiperpolarización que generó el Frente de Todos al absorber a Sergio Massa acerca la definición política a la primera vuelta electoral del 27 de octubre sin necesidad de apelar al ballotage. Para que eso ocurra, Mauricio Macri o Alberto Fernández deberían superar los 45 puntos en octubre.

Ese escenario aparece más proclive para la fórmula peronista teniendo en cuenta que en la elección general no se computan votos en blanco ni impugnados. Al achicarse la torta de cómputo de votos -sin que se cuenten los blancos y los anulados-, un resultado por arriba de 4% o 42% en las PASO se transformará, aún sin sumar nuevos sufragios, en 44% o 45% en octubre, un número suficiente para ganar la presidencia en primera vuelta.
Según reveló el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el nivel de participación llegó al 75% del padrón, nivel similar al de 2015, cuando alcanzó 74,91%. “Ha sido una jornada ejemplar de la democracia”, dijo Frigerio. En las legislativas de 2017 el nivel fue el más bajo histórico para una PASO: 74%.

En territorio bonaerense se palpita un mano a mano por los votos entre María Eugenia Vidal y Axel Kicillof. En octubre se gana apenas por uno y no hay mínimos. La gobernadora llegó a este comicio con la ambición de renovar su mandato por cuatro años más, pero con la responsabilidad de aportar a la reelección de Macri. El exministro de Economía se enfrenta a un resultado que puede ser histórico en el distrito más poblado del país. Unos 68 intendentes definieron sus internas.

Exactamente 33.841.837 electores fueron habilitados para elegir a los candidatos que competirán el 27 de octubre. Esta es la quinta edición de las PASO. Si ningún candidato presidencial llega al 45%, o suma más de 40% de los votos con una diferencia de más de 10 puntos del segundo, se llamará a una segunda vuelta. En caso de haber un ballotage se realizará el 24 de noviembre.

La jornada electoral se desarrolló sin grandes inconvenientes. La mayoría de los postulantes antes del mediodía. En varias mesas se denunciaron faltantes de boletas y demoras en sufragar, con filas de más de una hora para entrar al cuarto oscuro. La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, declaró que los comicios transcurrieron en “total y absoluta normalidad en todo el país”.

En la Ciudad se espera una gran elección de Horacio Rodríguez Larreta. El objetivo del actual jefe de Gobierno porteño será alcanzar la mitad más uno de los votos. Aunque es una PASO, superar el 50% en las primarias allana el camino de Larreta para lograr en octubre el requisito indispensable, ganar sin ballotage. Matías Lammens tuvo su debut en las urnas con un voto traccionado por la boleta de los Fernández y ahora deberá afinar la campaña para forzar una segunda vuelta en Capital.

Además de presidente y vicepresidente de la Nación, se elegirán los aspirantes a 130 bancas de diputados nacionales en todas las provincias; y en Ciudad de Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero, y Tierra del Fuego, los postulantes a 24 escaños de senadores.

Estas PASO fueron una compulsa clave para la continuidad de Macri y las pretensiones del kirchnerismo de retornar al poder, tras la derrota de 2015, de la mano esta vez de Alberto Fernández. Si bien se trata de una primaria, hay cierto clima de definición entre los votantes.